Personas Mayores: Salud Mental en los años dorados

Marcela González Turner

Docente y supervisora de prácticas profesionales, carrera de Psicología, UDALBA Chillán

Es un hecho que la población mundial está envejeciendo rápidamente. La Organización Mundial de la Salud, OMS, estima que para el 2050 la proporción de personas mayores se duplicará y llegará a un 22%, pasando de 900 millones durante 2015 a 2 mil millones de personas. Aproximadamente 500 mil personas mayores presentan algún grado de deterioro cognitivo, y cerca del 40% tiene depresión. A esto se suma que, en el mundo, una de cada cuatro personas mayores experimenta algún tipo de desorden mental y que dos tercios no tiene tratamientos, debido a las brechas socioeconómicas de cada nación.

En 2017 se llevó a cabo la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, la cual indica que la persona, a medida que envejece, debe seguir disfrutando de una vida plena, independiente y autónoma, con salud, seguridad, integración y participación activa en las esferas económicas, sociales, culturales y políticas. Para ello, manifiesta la necesidad de abordar los asuntos de la vejez y el envejecimiento desde una perspectiva de los Derechos Humanos que reconoce las contribuciones actuales y potenciales de las personas mayores al bienestar común, la identidad cultural y la diversidad, además del desarrollo humano, social y económico.

La salud mental no significa no tener enfermedades, sino que estar en equilibrio con distintas emociones y sentimientos, es decir, es el estado de bienestar que permite estar en armonía con otros y con uno mismo. La interacción entre los recursos personales, tales como la capacidad de resolver problemas, hablar con personas significativas y de confianza sobre lo que nos preocupa o angustia, el poder participar en actividades gratificantes, vivir en entornos amigables y seguros, tener acceso a servicios, sentirse incluido en la familia, con los amigos, o la comunidad, contribuyen a este bienestar. Sin embargo, hay factores que pueden influir de manera negativa en la salud mental, tales como: los prejuicios y discriminación hacia las personas mayores, el maltrato, el aislamiento social, el sentimiento de soledad o la pérdida de funcionalidad y el fallecimiento de seres queridos o una enfermedad, entre otros factores.

Asimismo, algunos de los problemas de salud mental más frecuentes en las personas mayores son: nerviosismo constante o ansiedad; tristeza frecuente y depresión; problemas importantes de memoria y demencias; abuso de alcohol, drogas y/o medicamentos; trastornos del sueño.

¿Cómo contribuir a la calidad de vida y salud mental de los adultos mayores?

Entre las propuestas dadas por el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) se encuentran las siguientes:

Promoción de la salud mental: ampliación de actividades físicas; más experiencias intergeneracionales; fortalecimiento de voluntariado; generación de un cambio hacia la salud mental positiva para disminuir y/o borrar estigmas; capacitación sobre cuidado de personas mayores; promoción del autocuidado; sensibilización del cuidado a vecinos y organizaciones; protección de la salud de las personas cuidadoras; fortalecimiento y articulación entre sectores de programas de cuidados.

Prevención de deterioro de la salud mental: generación de espacios laborales para personas mayores; catastro de quienes trabajan de manera independiente; alimentación nutritiva; alfabetización en zonas rurales; alfabetización digital; detección temprana de enfermedades mentales; trabajo profesional interdisciplinario y capacitación a la persona enferma y su familia; acciones preventivas respecto al consumo de drogas; prevención del suicidio con grupos de ayuda, líneas telefónicas, etc.

Formación: contar con contenidos formativos en salud mental para personas mayores que abarquen diversos perfiles, considerando a lo menos profesionales, técnicos, asistentes de trato directo, cuidadores y estudiantes.

Investigación: generación de conocimientos nacionales en torno a las temáticas de vejez y envejecimiento, basadas en la prevención y factores de protección para la salud mental de las personas mayores.

 Ahora bien, el cómo envejecemos va a variar según el contexto histórico en que cada uno esté viviendo, la cultura, el género, las condiciones del lugar donde se habita, y la propia historia de vida. Es por ello que, si no comenzamos hoy a incluir a las personas mayores, a visibilizar sus preocupaciones y las problemáticas a las que se enfrentan, y a educar a sus familias y facilitadores del cuidado, estaremos contribuyendo a la existencia de una sociedad poco preparada para enfrentar el envejecimiento de la población, fenómeno del cual, tarde o temprano, todos seremos parte. Por lo tanto, es relevante y urgente comenzar desde ya a construir una sociedad menos estigmatizadora y discriminadora, más inclusiva y solidaria, tanto para las personas mayores de hoy, como para nosotros mismos en el futuro… ¿Qué harás tu al respecto? ¿serás parte del problema o de la solución?

 

* Las opiniones vertidas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan, necesariamente, el pensamiento de nuestra Universidad.

Es un hecho que la población mundial está envejeciendo rápidamente. La Organización Mundial de la Salud, OMS, estima que para el 2050 la proporción de personas mayores se duplicará y llegará a un 22%, pasando de 900 millones durante 2015 a 2 mil millones de personas. Aproximadamente 500 mil personas mayores presentan algún grado de deterioro cognitivo, y cerca del 40% tiene depresión. A esto se suma que, en el mundo, una de cada cuatro personas mayores experimenta algún tipo de desorden mental y que dos tercios no tiene tratamientos, debido a las brechas socioeconómicas de cada nación.

En 2017 se llevó a cabo la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, la cual indica que la persona, a medida que envejece, debe seguir disfrutando de una vida plena, independiente y autónoma, con salud, seguridad, integración y participación activa en las esferas económicas, sociales, culturales y políticas. Para ello, manifiesta la necesidad de abordar los asuntos de la vejez y el envejecimiento desde una perspectiva de los Derechos Humanos que reconoce las contribuciones actuales y potenciales de las personas mayores al bienestar común, la identidad cultural y la diversidad, además del desarrollo humano, social y económico.

La salud mental no significa no tener enfermedades, sino que estar en equilibrio con distintas emociones y sentimientos, es decir, es el estado de bienestar que permite estar en armonía con otros y con uno mismo. La interacción entre los recursos personales, tales como la capacidad de resolver problemas, hablar con personas significativas y de confianza sobre lo que nos preocupa o angustia, el poder participar en actividades gratificantes, vivir en entornos amigables y seguros, tener acceso a servicios, sentirse incluido en la familia, con los amigos, o la comunidad, contribuyen a este bienestar. Sin embargo, hay factores que pueden influir de manera negativa en la salud mental, tales como: los prejuicios y discriminación hacia las personas mayores, el maltrato, el aislamiento social, el sentimiento de soledad o la pérdida de funcionalidad y el fallecimiento de seres queridos o una enfermedad, entre otros factores.

Asimismo, algunos de los problemas de salud mental más frecuentes en las personas mayores son: nerviosismo constante o ansiedad; tristeza frecuente y depresión; problemas importantes de memoria y demencias; abuso de alcohol, drogas y/o medicamentos; trastornos del sueño.

¿Cómo contribuir a la calidad de vida y salud mental de los adultos mayores?

Entre las propuestas dadas por el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) se encuentran las siguientes:

Promoción de la salud mental: ampliación de actividades físicas; más experiencias intergeneracionales; fortalecimiento de voluntariado; generación de un cambio hacia la salud mental positiva para disminuir y/o borrar estigmas; capacitación sobre cuidado de personas mayores; promoción del autocuidado; sensibilización del cuidado a vecinos y organizaciones; protección de la salud de las personas cuidadoras; fortalecimiento y articulación entre sectores de programas de cuidados.

Prevención de deterioro de la salud mental: generación de espacios laborales para personas mayores; catastro de quienes trabajan de manera independiente; alimentación nutritiva; alfabetización en zonas rurales; alfabetización digital; detección temprana de enfermedades mentales; trabajo profesional interdisciplinario y capacitación a la persona enferma y su familia; acciones preventivas respecto al consumo de drogas; prevención del suicidio con grupos de ayuda, líneas telefónicas, etc.

Formación: contar con contenidos formativos en salud mental para personas mayores que abarquen diversos perfiles, considerando a lo menos profesionales, técnicos, asistentes de trato directo, cuidadores y estudiantes.

Investigación: generación de conocimientos nacionales en torno a las temáticas de vejez y envejecimiento, basadas en la prevención y factores de protección para la salud mental de las personas mayores.

 Ahora bien, el cómo envejecemos va a variar según el contexto histórico en que cada uno esté viviendo, la cultura, el género, las condiciones del lugar donde se habita, y la propia historia de vida. Es por ello que, si no comenzamos hoy a incluir a las personas mayores, a visibilizar sus preocupaciones y las problemáticas a las que se enfrentan, y a educar a sus familias y facilitadores del cuidado, estaremos contribuyendo a la existencia de una sociedad poco preparada para enfrentar el envejecimiento de la población, fenómeno del cual, tarde o temprano, todos seremos parte. Por lo tanto, es relevante y urgente comenzar desde ya a construir una sociedad menos estigmatizadora y discriminadora, más inclusiva y solidaria, tanto para las personas mayores de hoy, como para nosotros mismos en el futuro… ¿Qué harás tu al respecto? ¿serás parte del problema o de la solución?

 

* Las opiniones vertidas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan, necesariamente, el pensamiento de nuestra Universidad.