Durante los últimos meses, distintas zonas del país han comenzado a registrar casos de distemper o moquillo canino, situación que ha encendido las alertas entre médicos veterinarios y reforzado el llamado a mantener al día los esquemas de vacunación de los perros.
En Arica y Parinacota, el Colegio Médico Veterinario informó en agosto alertas de profesionales por la presencia de al menos un caso diario de distemper.
La situación también fue advertida en Copiapó por el Hospital Veterinario Huellitas, que reportó un aumento inusual, con entre cuatro y cinco pacientes positivos en pruebas rápidas, además de otros casos registrados.
Mientras, en Quillota, el Centro Veterinario Municipal informó 20 mascotas contagiadas y la adquisición de 400 vacunas. En Los Ángeles se reportó un brote entre perros callejeros y en Nacimiento fueron detectados siete casos, lo que motivó un operativo de vacunación preventiva.
Docente de Antofagasta
Para María Javiera Pascal, docente de la carrera de Medicina Veterinaria de la Universidad del Alba sede Antofagasta, el aumento de casos no necesariamente responde a una sola causa, sino a una combinación de factores que pueden favorecer la circulación del virus.
Entre ellos mencionó la existencia de una mayor cantidad de perros susceptibles de enfermar debido a esquemas de vacunación incompletos. “Mucha gente vacuna a su mascota siendo cachorros, pero olvida los refuerzos anuales. Eso deja brechas de inmunidad con el tiempo”, explicó.
A esto se suma la presencia de perros callejeros o comunitarios que no cuentan con protección y pueden contribuir a mantener el virus circulando en determinadas poblaciones. También identificó como factores la movilidad y el abandono de animales, ya que el traslado entre comunas o sectores puede facilitar la llegada del virus a lugares donde previamente no se habían registrado casos.
Otro elemento que, según la especialista, debe ser considerado es el comportamiento de los agentes infecciosos frente a las condiciones ambientales. Pascal aclaró que las fluctuaciones de temperatura pueden favorecer la supervivencia de los virus y plantea que los cambios climáticos también están teniendo efectos sobre la dinámica de virus, parásitos y bacterias.
El distemper es una enfermedad altamente contagiosa que puede transmitirse principalmente mediante secreciones respiratorias, estornudos, contacto directo y otros fluidos. Por ello, la velocidad de propagación puede aumentar cuando el virus ingresa a una población con baja cobertura de vacunación.
“Si entra en un grupo de perros donde la mayoría no está al día con sus vacunas, puede pasar de dos o tres casos aislados a un brote masivo en cuestión de un par de semanas”, advirtió la docente.
Situación que puede verse complejizada
La situación puede verse complejizada, además, porque algunos animales pueden contagiar antes de presentar signos graves, facilitando que el virus circule sin ser detectado oportunamente.
Para Pascal, la presencia de casos en distintas comunas constituye una señal que debe ser monitoreada, especialmente para determinar si se trata de episodios aislados o de una transmisión más extendida. A su juicio, resulta relevante observar la evolución de los diagnósticos positivos, el número de consultas y hospitalizaciones por cuadros graves, además de la distribución territorial de los contagios.
Finalmente planteó revisar el historial de vacunación de los animales afectados, con el objetivo de determinar si los casos se concentran principalmente en perros sin sus vacunas al día o si también están enfermando animales que cuentan con esquemas completos.