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Universidad del Alba aborda el impacto emocional del regreso a la rutina tras Fiestas Patrias

  • 23 de Septiembre de 2026

Tras varios días marcados por celebraciones, reuniones familiares, cambios de horarios y descanso, la Universidad del Alba abordó el impacto que puede generar el retorno a las actividades habituales, poniendo el foco en las reacciones emocionales que algunas personas pueden experimentar al volver al trabajo, los estudios y las responsabilidades cotidianas.

Desde la carrera de Psicología Advance, el académico Nicolás Cisternas explicó que este proceso puede traducirse en cansancio, desmotivación, dificultades para concentrarse o nostalgia, sin que necesariamente implique un problema de salud mental.

“Después de varios días de celebración, algunas personas pueden experimentar un estado posterior asociado al contraste entre la intensa estimulación emocional y social de las fiestas y el regreso a la rutina. Esa transición puede generar cansancio, desmotivación o dificultades para concentrarse”, explicó Cisternas.

El académico señaló que este efecto puede ser más evidente en personas que ya presentan dificultades relacionadas con su trabajo, estudios o rutina diaria. “En aquellas personas que tienen dificultades en torno a su trabajo, sus estudios o su rutina, el contraste entre la celebración o el descanso y volver a las responsabilidades puede generar un impacto mayor”, indicó.

Prestar atención cuando el malestar persiste

Desde esta perspectiva, sentir cansancio, nostalgia o desmotivación después de un periodo festivo puede ser una reacción transitoria. Sin embargo, advirtió que es importante observar su duración e intensidad. “Es normal sentir cansancio, nostalgia o desmotivación. Sin embargo, hay que prestar atención cuando el malestar persiste por aproximadamente dos semanas, aumenta con el tiempo o comienza a interferir en el funcionamiento diario”, sostuvo Cisternas

Entre las señales que pueden aparecer se encuentran la tristeza, el desinterés, dejar de disfrutar actividades que antes resultaban agradables y alteraciones importantes del sueño o del apetito.

“Las Fiestas Patrias son una efeméride, una marca en el calendario que uno programa y anticipa. Cuando se cumplen esos proyectos, también puede aparecer una sensación de vacío posterior, porque se espera durante todo el año que llegue ese momento”, señaló el académico de la Universidad del Alba.

A esto se suma el cambio de ritmo propio de esos días. “Dentro de un periodo de descanso existe una readaptación. Durante las fiestas aumentan los niveles de libertad, la interacción social y las actividades gratificantes, mientras se dejan de lado las obligaciones cotidianas. Cuando este contexto cambia de forma abrupta, se produce una reorganización de nuestro cerebro y de nuestras expectativas. Eso puede generar cansancio, falta de motivación, dificultad para concentrarse, irritabilidad o incluso cierto grado de ansiedad”, afirmó.

Estas reacciones corresponden, en principio, a una respuesta normal frente al cambio de rutina y no necesariamente deben ser patologizadas. Sin embargo, si el malestar persiste por más de dos semanas, aumenta en intensidad o genera una interferencia prolongada en la vida cotidiana, sería recomendable consultar a un profesional, ya que podría corresponder a otra situación en la que las Fiestas Patrias actuaran como un evento catalizador o acelerador de su aparición.

Finalmente, el académico destacó la importancia de retomar progresivamente hábitos relacionados con el sueño, la alimentación y la actividad física, además de considerar el consumo de alcohol, debido a su relación con el estado de ánimo, los niveles de energía, la concentración y la capacidad para enfrentar el estrés.

“Existe el riesgo de que se concentren muchas actividades durante pocos días y eso genere más cansancio. Algunas personas pueden volver al lunes sintiendo mayor agotamiento, porque percibieron que el periodo de descanso fue mucho más corto”, apuntó.