Con 20 usuarios del Centro Armonía de la Municipalidad de Coquimbo, la sede La Serena dio inicio a la Universidad de la Experiencia, propuesta de Vinculación con el Medio que incorpora a personas mayores como estudiantes sénior de la institución.
Durante ocho semanas, los nuevos estudiantes participarán en clases, talleres y actividades teóricas y prácticas, en un programa desarrollado en conjunto con carreras de la Facultad de Ciencias de la Salud y la carrera de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades.
“Estamos reuniendo a personas que se encuentran en distintos momentos de un mismo viaje. Uno llega con la fuerza de la juventud, otros con la fuerza de la experiencia. Y cuando esas dos fuerzas se encuentran, nace algo extraordinario. Nace una comunidad”, señaló Elio Elorza, vicerrector de la sede La Serena, durante la jornada inaugural.
En esa misma línea, Loredana Yutronic, vicedecana de la Facultad de Ciencias de la Salud y directora del proyecto, destacó el significado de este hito para la institución. “Hoy, quienes nos acompañan, no vienen solamente a visitar la Universidad del Alba: hoy se integran a ella como estudiantes”, afirmó.
La académica agregó que el encuentro humano, la pertenencia y la posibilidad de contribuir son elementos fundamentales para el bienestar y la calidad de vida en todas las etapas.
Una experiencia para aprender y compartir
El lanzamiento contempló dos exposiciones a cargo de docentes de la Universidad del Alba. “Derribando mitos sobre la nueva longevidad”, presentada por Gabriel Carrasco, y “Volver a aprender, volver a compartir: el valor de ser estudiante sénior”, por Roberto Yáñez. Ambas instancias abordaron el aprendizaje a lo largo de la vida, los nuevos desafíos asociados a la longevidad y el valor del encuentro entre generaciones.
Durante las próximas semanas, los estudiantes sénior también registrarán sus aprendizajes en un portafolio reflexivo y compartirán sus conocimientos, historias y experiencias de vida, enriqueciendo los espacios de aprendizaje de la comunidad universitaria.
Un proyecto que nace desde el territorio
La incorporación de los integrantes del Centro Armonía representa, además, un trabajo colaborativo con la Municipalidad de Coquimbo, generando un espacio de participación que acerca a las personas mayores a la vida universitaria y permite fortalecer el vínculo de la institución con su entorno.

Para Patricio Silva, administrador del Centro Armonía, uno de los principales valores de la propuesta está en el intercambio que se genera entre generaciones. “Cada uno de nuestros usuarios llega como un verdadero maestro de vida. El gran valor de este proyecto está precisamente en generar un encuentro entre generaciones, donde todos pueden aprender de los demás”, sostuvo.
En la misma línea, Shelda Ascencio, encargada de la Oficina de Adulto Mayor de la Municipalidad de Coquimbo, destacó el significado de esta experiencia para quienes participan. “Lo que estamos viviendo es un hito con las personas mayores que atendemos. Una de las cosas que buscamos en la vejez es dignificarla y creo que el hecho de que 20 estudiantes sénior del Centro Armonía sean parte de la Universidad del Alba hace que la vejez sea exitosa”, afirmó.
Por su parte, Mirta Barrios, coordinadora regional de SENAMA, valoró la apertura de la Universidad hacia las personas mayores y el aporte de esta iniciativa a un envejecimiento digno, activo y saludable.
“Es muy importante que esta Universidad se abra a las personas mayores. Estoy feliz y orgullosa de que se inicie este programa piloto, una instancia donde nunca se termina de aprender, se entregan herramientas y que va muy de la mano con nuestra visión”, señaló.
Volver a ser estudiante
Para los protagonistas de esta primera versión, incorporarse a la vida universitaria también tiene un significado personal. Rebeca Lezana, usuaria del Centro Armonía, cuenta que volver a estudiar era una experiencia que había quedado pendiente.

“Es algo que postergamos y ahora la vida me da el permiso de decir: puedo darme este tiempo. Tengo el lugar para que podamos tener esta oportunidad. Uno nunca termina de aprender”, expresó.
Con la entrega del kit de bienvenida, los 20 estudiantes sénior comenzaron oficialmente este recorrido, que se extenderá hasta fines de noviembre y que les permitirá participar de distintas experiencias formativas, compartir con otras generaciones y ser parte activa de la comunidad universitaria.
La iniciativa recoge así una convicción que está en el centro de este proyecto: aprender no tiene edad. El encuentro entre generaciones abre nuevas oportunidades de aprendizaje y participación, conectando la vida universitaria con las experiencias, conocimientos y necesidades de las comunidades.